Tras el incidente en la cena de corresponsales, la desinformación en redes sociales escaló rápidamente. Una publicación de 2023 sobre Cole Allen alcanzó 33 millones de vistas.

Usuarios en X vincularon erróneamente al sospechoso con teorías de viaje en el tiempo. Utilizaron el enlace a un proyecto cultural europeo para alimentar narrativas sin sustento científico.

En paralelo, circuló un video generado con inteligencia artificial de estilo Lego. El material, vinculado a redes de propaganda, acusaba falsamente a Donald Trump de fabricar crisis.

Las autoridades identificaron al detenido como Cole Tomas Allen, de 31 años. Enfrenta cargos por intento de asesinato tras irrumpir armado en el evento de Washington.

A pesar de la presencia de cientos de periodistas, el término "escenificado" se volvió tendencia. Las teorías de montaje superaron las 300 mil publicaciones en pocas horas.

Especialistas advierten que la polarización y los incentivos económicos en plataformas digitales aceleran estas mentiras. Los creadores de contenido monetizan especulaciones antes de que se verifiquen los hechos.

Incluso frases de la portavoz Karoline Leavitt fueron sacadas de contexto para sugerir un complot. Sin embargo, no existe evidencia alguna que respalde la hipótesis de un ataque montado.

Este fenómeno refleja un patrón donde las narrativas falsas persisten frente a los hechos. La erosión de la confianza institucional permite que la propaganda extranjera influya en la audiencia.

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