La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) revocó una sentencia condenatoria en contra de una mujer acusada del homicidio agravado por razón de parentesco de su hija de un año, ocurrido en Tijuana, Baja California, tras detectar graves irregularidades en el proceso judicial.

Durante la sesión de este miércoles, el máximo tribunal evidenció que la resolución previa se sustentó en estereotipos de género y en una valoración deficiente de las pruebas. La acusada, quien era migrante y se encontraba embarazada al momento de los hechos, denunció que su declaración inicial fue obtenida bajo tortura, sin defensa adecuada ni asistencia consular.

Aunque en un primer momento la mujer aceptó su responsabilidad, posteriormente afirmó que la menor sufrió una caída y que sus versiones contradictorias derivaron del temor a perder la custodia. Sin embargo, el tribunal colegiado validó la condena basándose en la idea preconcebida de una “mala madre”, lo que, según la Corte, vulneró principios fundamentales como la presunción de inocencia.

El Pleno subrayó que no basta la existencia de indicios para acreditar un delito, y advirtió que recurrir a prejuicios para llenar vacíos probatorios representa una violación al derecho a la igualdad. En este caso, se asumió erróneamente que la mujer, por su rol materno, era la única responsable del bienestar de la menor.

La SCJN enfatizó que juzgar con perspectiva de género implica analizar las pruebas sin sesgos y justificar de manera sólida cualquier condena. Por ello, ordenó revocar la sentencia y devolver el caso para una nueva resolución que garantice un juicio justo.

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