Sin cambios de mando

La dirigente estatal de Morena, Olga Lucía Romero Garci-Crespo, confirmó que la ex titular de la Coordinación de Comunicación Social del Gobierno estatal, Claudia Hernández Medina, no será designada como secretaria de Comunicación del instituto político en la entidad. La posición permanece en manos de Katia Rodríguez Vázquez, quien continuará en funciones tras su designación directa por parte de la dirigencia nacional del movimiento. Romero Garci-Crespo explicó que el comité estatal no cuenta con atribuciones para realizar dicho nombramiento. En ese sentido, indicó que Hernández Medina se integrará para fortalecer el ámbito comunicativo, aunque sin asumir formalmente una responsabilidad partidista. No obstante, la salida de Hernández Medina deja diversas interrogantes: ¿cuáles son las necesidades reales de comunicación del Gobierno estatal? ¿En qué aspectos requiere mejorar la transmisión de sus mensajes y cuál será la estrategia del nuevo coordinador o coordinadora para lograr mayor aceptación ciudadana hacia las propuestas gubernamentales? De no atender estos cuestionamientos, los ajustes podrían interpretarse únicamente como enroques o incluso como compensaciones políticas dentro de una de las áreas de la administración pública que más modificaciones ha registrado en poco más de un año y algunos meses en funciones. ¿Será?

Libertad no negociable

Tras la invalidación del delito de ciberasedio por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se comprueba que legislar en materia digital ya no puede hacerse con prisas. Frente a una resolución que evidenció riesgos para derechos fundamentales como la libertad de expresión, el Congreso del Estado parece reconocer, al menos en el discurso, que la regulación de las redes sociales exige precisión jurídica y, sobre todo, legitimidad social. El fallo de la Corte no sólo tumbó una figura penal, sino que exhibió la tentación de responder a fenómenos complejos con herramientas legales mal definidas. De ahí que la promesa de no legislar de manera unilateral y de abrir mesas de diálogo marca una ruta más prudente. Sin embargo, el reto será que este ejercicio no se quede en simulación. La construcción de consenso implica ceder y escuchar posturas incómodas. La diferencia entre repetir errores o avanzar hacia una legislación equilibrada dependerá de que el diálogo sea real y de que el diseño normativo parta de un principio básico: en democracia, la libertad de expresión no es negociable, incluso en el entorno digital. ¿Será?

Alerta escolar en Atlixco

La presunta amenaza de tiroteo en el CBTis 16 de Atlixco exhibió que la seguridad en los entornos escolares ya no se limita a lo que ocurre dentro de las aulas. Una imagen o  un mensaje, sea auténtico o no, tiene la capacidad de generar pánico colectivo en cuestión de minutos. Lo que parecería una simple pinta en las paredes de los baños de la institución, con fecha y hora del supuesto atentado, apunta a una cultura donde la violencia simbólica se banaliza. Aunque la institución solicitó de inmediato el apoyo de la Fiscalía, lo ocurrido en Atlixco no debe leerse como un hecho extraordinario: es señal de alerta sobre la fragilidad de los entornos educativos frente a dinámicas que aún rebasan la capacidad de respuesta. La prevención, en este contexto, exige algo más que vigilancia, requiere educación, responsabilidad colectiva y un compromiso real por no normalizar el miedo. ¿Será

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