La tradicional yompa que alguna vez utilizó el muralista Diego Rivera continúa vendiéndose en La Abeja, una emblemática tienda poblana con 85 años de historia, especializada en ropa para obreros, campesinos y ferrocarrileros. En meses recientes, esta prenda de trabajo se convirtió en un fenómeno viral tras darse a conocer en redes sociales.
Laura Exaire Rodríguez, actual propietaria del negocio, relató a 24 HORAS que el auge comenzó el año pasado, cuando el influencer Cleofas Santos publicó un video sobre la historia de la tienda y destacó la calidad de la mezclilla que comercializan.
A partir de entonces, el teléfono del establecimiento no dejó de sonar. Decenas de personas comenzaron a solicitar la famosa yompa, la misma que, según la tradición familiar, adquirió Diego Rivera tras verla durante un recorrido por el Centro Histórico de Puebla, luego de asistir a la inauguración del Barrio del Artista y caminar por la emblemática Calle de los Dulces.
“La yompa fue una prenda de trabajo de toda la vida. En los años cuarenta, Diego Rivera pasó caminando, la vio y le gustó. Pidió que se la llevaran y después se la estuvieron enviando a su casa en San Ángel. No hubo ningún acuerdo comercial, simplemente la pidió y nosotros la seguimos vendiendo. No tiene ningún distintivo relacionado con Diego Rivera; al contrario, él se llevó la yompa de aquí porque le quedaba holgada y era ideal para trabajar”, explicó.
Aunque La Abeja mantiene ventas constantes desde su fundación, Exaire Rodríguez reconoció que nunca habían experimentado una demanda similar a la generada por el video viral, situación que incluso rebasó su capacidad de producción.
“Era diciembre y las maquilas prácticamente ya habían cerrado. Teníamos programada la producción mínima para la temporada, pero en tres días se agotaron todas las yompas y tuvimos que esperar hasta enero para volver a surtirnos”, recordó.
La empresaria explicó que la yompa que utilizó Rivera era fabricada originalmente por la marca El Cisne, de San Luis Potosí. Sin embargo, tras el cierre de esa maquiladora, la familia decidió desarrollar su propia versión, respetando el diseño y las características originales.
“Cuando cerró mis tías comenzaron a vender una versión de poliéster que no tenía la misma calidad. Cuando nosotros tomamos la administración de la tienda, mi esposo notó que los ferrocarrileros seguían buscando la yompa tradicional. Conseguimos una prenda original que nos prestaron y, a partir de ella, desarrollamos un nuevo modelo tratando de que fuera lo más fiel posible a la que vendía mi abuelo”, relató.
Exaire Rodríguez destacó que toda la mezclilla utilizada es de origen poblano y que las prendas son confeccionadas por pequeños maquileros locales, lo que convierte cada pieza en un producto prácticamente artesanal.
“Tenemos nuestra propia marca, pero también colaboramos con otros productores poblanos. Garantizamos que la mezclilla es cien por ciento poblana. Las yompas son elaboradas por pequeños talleres y gran parte del proceso es manual, por lo que pueden tardar hasta dos meses en surtirnos”, explicó.
UN INMIGRANTE LIBANÉS
La Abeja fue fundada en 1941 por José Ale Exaire, un inmigrante libanés que llegó a México a los 14 años y comenzó vendiendo ropa de mezclilla en comunidades rurales mediante pagos en abonos. De hecho, aprendió primero náhuatl que español.
Durante una etapa regresó a Líbano, pero el arraigo que desarrolló por México lo llevó a volver al país, donde finalmente se estableció junto a su esposa e hijos.
Fue en Puebla donde encontró su hogar definitivo y abrió un local en la 6 Oriente número 7, inmueble que ha permanecido en manos de la familia durante generaciones. En años recientes estuvo a cargo de Emma Exaire, pero tras su fallecimiento y la llegada de la pandemia de Covid-19, la familia contempló cerrar definitivamente el negocio. Sin embargo, su nieta Laura apostó por una nueva etapa.
“Durante la pandemia la tienda estaba por cerrar. Mi papá me propuso rentarla, pero yo le dije que mejor le daríamos otra oportunidad. La remodelamos conservando los muebles originales de mi abuelo, la madera y prácticamente toda su esencia. Fue entonces cuando mi esposo detectó el creciente interés por la yompa”, recordó.
Como homenaje a sus abuelos y tías, Laura y su familia conservaron la estructura original de madera y exhiben objetos personales del fundador en la entrada.
“Él seguramente me habría dicho que creciera más, porque era comerciante y además libanés. Pero hoy la gente aprecia mucho más lo pequeño y lo auténtico. En algún momento intentarán copiarnos, pero los clientes ya buscan nuestra marca. No sé cuánto tiempo durará este auge, pero lo valoramos mucho”, concluyó.
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