La expansión inmobiliaria sin una adecuada planeación territorial en Huauchinango amenaza uno de los corredores biológicos más importantes del centro del país y pone en riesgo tanto a la biodiversidad como a las familias que habitan en terrenos susceptibles a deslaves, por lo que se deben investigar los posibles esuqemas de corrupción en construcción de viviendas.

En entrevista con 24 HORAS, Jonathan Job Morales García, presidente de Biofutura, explicó que la eliminación de superficies boscosas para construir viviendas reduce la capacidad del suelo para absorber el agua, contener los escurrimientos y conservar la estabilidad de las laderas.

Por su parte, la senadora del Partido del Trabajo (PT) por Puebla, Lizeth Sánchez, confío en que las autoridades realizarán las investigaciones correspondientes con objetividad y apego a la ley en el caso de los presuntos delitos ambientales registrados en la Cuenca Hidrográfica del Río Necaxa.

Este diario publicó el pasado lunes, que la red familiar y empresarial -encabezada por Gilberto Villa Huerta, Venght Villa Herrero y el aspirante político Ángel Villa- ha operado un esquema de construcción y comercialización de viviendas presuntamente irregulares dentro de los límites del Área Natural Protegida de la Cuenca Hidrográfica del Río Necaxa, lo que ha dejado a familias en zonas de riesgo, lo que ya fue denunciado ante el Infonavit y el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta pidió investigar.

Ante una posible devastación ecológica, el activista Jonathan Job alertó que la pérdida de árboles, matorrales y otras formas de vegetación también provoca la disminución de servicios esenciales, como la disponibilidad de agua, la calidad del aire y la retención del suelo, por lo que señaló que un caso como el llamado Cártel Inmobiliario de Huachinango no debe volver a ocurrir en las.cercanías de una zona protegida por la Semarnat.

“Vamos a perder un porcentaje importante de bosque, servicios ambientales importantes como el agua, el aire limpio y la retención del suelo, y por supuesto esto conlleva a que la gente se ponga en riesgo”, señaló.

Morales García consideró que las afectaciones registradas en la Cuenca Hidrográfica del Río Necaxa forman parte de un problema generalizado en el centro de México, donde el crecimiento de la población, la industria y la ganadería ha acelerado la transformación de zonas naturales.

A esa presión se suma, dijo, la falta de planes actualizados de ordenamiento territorial que consideren los efectos del cambio climático y las condiciones geológicas de cada terreno antes de autorizar nuevos desarrollos urbanos.

“Las construcciones no siempre son las adecuadas. Es un problema que venimos arrastrando desde hace mucho tiempo en zonas con una relevancia muy importante como Huauchinango”, manifestó.

El presidente de Biofutura aseveró que la existencia de una licencia o permiso municipal no exime a autoridades y desarrolladores de garantizar que las viviendas sean construidas en terrenos seguros.

Indicó que las autorizaciones deben considerar el derecho de los habitantes a contar con una vivienda digna, acceso al agua y un medio ambiente sano.

“Se pueden otorgar permisos, pero esos permisos no deben ser excluyentes de darle una vida digna a la sociedad, de que se pueda tener también un medio ambiente sano y que se tenga derecho al agua”, afirmó.

En Huauchinango, habitantes de desarrollos como Vista Hermosa, Las Perlitas y Patoltecoya han denunciado que adquirieron viviendas que contaban con permisos municipales, pero que posteriormente fueron consideradas en riesgo ante deslaves, lluvias y posibles colapsos.

Los proyectos se encuentran en los alrededores del Área de Protección de Recursos Naturales Cuenca Hidrográfica del Río Necaxa, una región cuyos bosques y cuerpos de agua son fundamentales para el equilibrio ambiental de la Sierra Norte de Puebla y parte de Hidalgo.

Morales García sostuvo que cualquier empresa inmobiliaria tiene la obligación de revisar las condiciones ambientales, geológicas y del suelo antes de comercializar una vivienda.

“Cualquier inmobiliaria tiene la obligación de garantizar una vivienda digna bajo las condiciones adecuadas ambientales, geológicas y del suelo; evitar justamente construir en estas zonas de deslaves”, aseveró.

El ambientalista explicó que la región de Huauchinango funciona como un corredor biológico que permite la conexión y movilidad de poblaciones de animales entre distintas áreas del centro del país.

Por ello, advirtió que la fragmentación del bosque mediante fraccionamientos, industrias y otras actividades humanas puede aislar poblaciones de especies, reducir sus espacios de reproducción y acelerar la pérdida de biodiversidad.

“Es un corredor biológico vital para la interconexión de las poblaciones de animales vertebrados del norte y del sur en la zona del centro del país”, explicó.

El deterioro ambiental de la cuenca ya fue documentado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en su Recomendación 126/2024, en la que acreditó violaciones al derecho a un medio ambiente sano por descargas de aguas residuales y deficiencias en el saneamiento de la presa Necaxa.

Morales García consideró que las autoridades deben utilizar el atlas de riesgos actualizado para impedir nuevas construcciones en zonas geológicamente inestables o destinadas a la conservación.

Al respecto, la senadora del PT señaló que “lo más importante es garantizar la protección del medio ambiente, claro está, la seguridad de las familias y que en caso de existir alguna irregularidad, pues se actúe conforme a derecho”, por lo que confió en que se realicen las investigaciones y se determinen a los responsables del daño.

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