México suma una nueva alternativa para atender la ambliopía, conocida popularmente como "ojo flojo", con la llegada de Dicopt, una terapia basada en realidad virtual que reemplaza el uso tradicional del parche por videojuegos diseñados para estimular la visión.

La retinóloga y oftalmóloga pediatra Andrea Torrado informó que esta tecnología representa el primer tratamiento de este tipo disponible en el país, luego de su implementación en Estados Unidos y España. La especialista explicó que la ambliopía impide el correcto desarrollo de la visión durante la infancia y suele presentarse en menores con estrabismo, necesidad de lentes o catarata congénita.

Tratamiento más corto y personalizado

A diferencia del método convencional, que obliga a utilizar un parche entre una y dos horas diarias durante meses o incluso años, Dicopt requiere sesiones de apenas 15 a 20 minutos al día, con resultados comparables.

La terapia utiliza un visor de realidad virtual, un teléfono celular y un control para acceder a una plataforma con videojuegos adaptados a las necesidades de cada paciente. Las actividades incluyen ejercicios musicales, simuladores de vuelo y retos de coordinación visual que estimulan ambos ojos de forma diferenciada para fortalecer la conexión con el cerebro.

Andrea Torrado precisó que el tratamiento se adapta al tipo y grado de ambliopía, además de ofrecer beneficios en algunos casos de estrabismo y trastornos del movimiento ocular.

Buscan ampliar el acceso a la tecnología

La especialista destacó que el tratamiento mantiene un enfoque accesible, ya que el visor se renta únicamente durante el periodo de terapia y los pacientes cubren una licencia mensual para utilizar la aplicación.

Además, señaló que el proceso puede completarse en alrededor de tres meses, un periodo considerablemente menor frente a los tratamientos tradicionales con parche.

Finalmente, Torrado enfatizó que el diagnóstico oportuno continúa siendo el factor más importante para obtener mejores resultados. También adelantó que investigaciones recientes evalúan el uso de esta tecnología en adultos con daño neurológico que han perdido parte de la visión, lo que podría ampliar sus aplicaciones médicas en los próximos años.

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