El auto eléctrico Olinia representa una oportunidad para impulsar la electromovilidad en México, pero especialistas advierten que requiere una regulación sólida para garantizar la seguridad vial.
Stephan Brodziak, coordinador de Seguridad Vehicular de El Poder del Consumidor, afirmó que el éxito del proyecto dependerá de contar con normas claras para su operación.
El especialista explicó que Olinia podría atender las necesidades de movilidad en zonas donde el transporte público resulta insuficiente y miles de personas recurren diariamente a servicios informales.
Señaló que el vehículo tiene potencial para cubrir un segmento poco atendido y ampliar las opciones de transporte urbano con una alternativa de movilidad eléctrica.
No obstante, advirtió que el mayor desafío será construir un marco jurídico que permita la circulación del vehículo sin comprometer la seguridad de usuarios y peatones.
Organizaciones como Latin NCAP y la Coalición Movilidad Segura solicitaron que la regulación esté alineada con la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial.
Los especialistas también pidieron que cualquier nueva normativa contemple estándares mínimos de protección similares a los exigidos para otros vehículos ligeros.
Brodziak recordó que los responsables del proyecto plantearon desarrollar una Norma Oficial Mexicana distinta a la NOM-194, vigente para vehículos ligeros comercializados en México.
Sin embargo, enfatizó que crear una nueva categoría no debe traducirse en menores exigencias de seguridad para fabricantes o usuarios.
La NOM-194 establece requisitos como pruebas de impacto, cinturones de seguridad, sistemas de frenos y control electrónico de estabilidad para proteger a los ocupantes.
Además, el especialista indicó que la regulación deberá definir aspectos relacionados con placas, seguros, licencias y las vialidades donde podrá circular Olinia.
También será necesario establecer las responsabilidades de autoridades estatales y municipales para supervisar el cumplimiento de las nuevas disposiciones.
Aunque el vehículo alcanzará una velocidad máxima de 50 kilómetros por hora, podría pesar hasta 1,300 kilogramos, suficiente para provocar lesiones graves en un accidente.
Brodziak concluyó que una regulación moderna permitiría convertir a México en un referente internacional en electromovilidad, siempre priorizando la seguridad de conductores, peatones y ciclistas.
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