La inflación en México mostró una ligera moderación durante la primera quincena de abril de 2026, al ubicarse en 4.53% anual, apenas por debajo del 4.55% registrado previamente. Sin embargo, el dato confirma que los precios continúan lejos de la meta de Banxico, fijada en 3%, lo que mantiene presión sobre familias, empresas y tasas de interés.

El principal foco rojo sigue en los alimentos. De acuerdo con especialistas, el encarecimiento de frutas y verduras alcanzó 23.03% anual, impulsado por fuertes alzas en productos clave de la canasta básica como el jitomate, el chile serrano y la papa.

El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas detalló que el jitomate saladette se elevó hasta 115.3%, mientras el jitomate bola subió 53.8%, el chile serrano 56.9% y la papa 43.6%, reflejando una fuerte presión en el sector hortícola.

En contraste, algunos productos ayudaron a contener el avance inflacionario. La electricidad bajó por el inicio del subsidio de temporada cálida en 18 ciudades del país. También disminuyeron precios del pollo, huevo, tomate verde y transporte aéreo.

El componente subyacente, considerado clave para medir la tendencia de largo plazo, descendió de 4.44% a 4.27%, señal de cierta estabilidad en mercancías y servicios. No obstante, analistas advierten riesgos por aranceles, costos laborales y precios internacionales de energéticos.

Para cierre de 2026, instituciones financieras estiman que la inflación general se mantendrá en 4.3%, todavía por encima del objetivo oficial.

Para los hogares poblanos y mexicanos, esto significa una realidad clara: aunque la inflación desacelera, la canasta básica sigue costando más.

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