Las Serpientes

Por Ricardo Morales / @riva_leo

En un total y aberrante contrasentido histórico, mientras el internet y las redes sociales derriban las fronteras, en todo el mundo resurge una corriente política encaminada a retomar el concepto de la soberanía nacional o sentimiento de pertenencia a un determinado grupo, a lo cual se denomina “nacionalismo”.

Esta corriente ideológica surge a finales del siglo XVIII en el mundo occidental, cuando en Europa comienzan a consolidarse los primeros conceptos de nación.

Paradójicamente, tras un inicio de siglo XXI con una apretura brutal de fronteras y bloques económicos, incluso con una moneda única como la Comunidad Europea, la crisis migratoria –entre otros factores– ha hecho que los países de nueva cuenta busquen virar hacia el nacionalismo.

El primer llamado ocurrió en Grecia a inicios del 2015, cuando la izquierda tomó de manera momentánea el control del gobierno e intentó separarse de la Comunidad Europea, salirse de sus dictados y declarar la moratoria en el pago de la deuda.

La mayoría griega quería el retorno de su nacionalismo, pero fracasaron ante la presión del Fondo Monetario Internacional y las demás naciones; la izquierda abdicó al poder y los moderados tomaron el control para mantenerse dentro del bloque europeo.

El Brexit en la Gran Bretaña fue otro llamado de atención de que las cosas en Europa viraban hacia el regreso a los orígenes.

Los adultos mayores en las islas británicas votaron a favor de la separación de la Comunidad Europea; previo a ello, en un resultado apretado, Escocia había ido a un referéndum para decidir si se mantenían como parte de la Gran Bretaña o emprendían el camino de la independencia. Finalmente en una consulta bastante apretada ganaron los que decidieron permanecer como parte de la Gran Bretaña.

Inglaterra ha sido golpeada por una ola migratoria que ha cambiado radicalmente a su población: africanos, musulmanes e hindúes conforman hoy una masa étnica confusa en la isla separada del continente por el canal de La Mancha.

España sufre desde hace tiempo varios movimientos separatistas que buscan reivindicar su identidad nacional; vascos y catalanes no sólo sueñan con la autonomía, sino con la independencia total .

Francia ha visto con espanto cómo la ultraderecha encabezada por Jean Marie Le Pen, y ahora por su hija Marie Le Pen, crece al igual que la animadversión contra los migrantes de raza negra y musulmanes de las antiguas colonias del norte de África.

El concepto de la “pureza étnica” reaparece en buena parte de Europa, la cual se estremeció precisamente hace un año, por los ataques del Estado Islámico en París, lo que recrudeció el nacionalismo de la ultraderecha francesa.

En Alemania, la ultraderecha busca retomar el poder culpando a Ángela Merkel, canciller teutona, de abrir de manera indiscriminada las fronteras de su país a la migración de turcos y sirios, lo cuales dejan sin trabajo a los germanos. Merkel perdió recientemente la mayoría parlamentaria y difícilmente repetirá en el cargo.

Por eso, lo que ocurrió en los Estados Unidos, donde Donald Trump se alzó con el triunfo no debe verse como un hecho aislado: el triunfo de Trump significa el retorno del ala dura estadunidense al poder; es decir, el retorno del nacionalismo yanqui.

El resultado electoral que se vivió en el vecino país del norte tiene un mensaje claro: los estadunidenses quieren de regreso los años de grandeza económica y política, lo cual se los prometió Trump; por eso la necesidad de renegociar el TLC y blindar las fronteras de este país ante la migración proveniente del sur.

En México hay quienes pugnan por el retorno del nacionalismo y el cierre de las fronteras como en los años 70.

La globalización y toda su complejidad parecen poner en una encrucijada a nuestro país; todo pareciera estar a favor de Andrés Manuel López Obrador y su discurso de corte nacionalista, pero el dilema es si realmente López Obrador será la respuesta a lo que necesita México o solo agravará aún más la crisis de nuestro país.

Las respuestas seguramente las tendremos en el 2019.

 

La reunión

El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, el gobernador del Estado, Rafael Moreno Valle, y el presidente en México del grupo Toyota, Thomas Sullivan, se reunieron en privado por más de 30 minutos al término de la Cumbre de Negocios 2016.

En momentos clave para la economía de nuestro país y para su destino, dicha reunión llamó la atención.

Y es que Toyota arrancó el pasado lunes la construcción de su primera planta en México, específicamente en Celaya (Guanajuato), para armar su modelo Corolla, pero se dice que a pesar de las amenazas de quien será el nuevo presidente de los Estados Unidos de renegociar los términos del TLC, los japoneses contemplan la instalación de una planta más en México ¿Tal vez Puebla?

 

El Burladero

Éxito total ha tenido la sucursal de El Burladero ubicada en el hotel MM de esta ciudad, cerca de la zona de Las Ánimas; sin duda, los mejores guasmoles de espinazo de todo Puebla.

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