Aunque el programa Vive Sano, Vive Feliz busca regular la venta de comida chatarra y sustituirla por alimentos saludables en las instituciones educativas, es necesario contener su comercialización afuera de los planteles.
Así lo consideró Jorge González y González, presidente de la Unión Poblana de Escuelas Particulares (UPEP), quien reconoció que persiste el comercio de productos procesados en negocios establecidos y carritos semifijos.
“No tenemos injerencia alguna, no podemos prohibir ni solicitar que se retiren. Como comunidad, los padres de familia sólo podríamos pedir al ayuntamiento la remoción de ambulantes, pero nosotros, después de la puerta de la escuela, no podemos hacer nada”, comentó.
En entrevista, González y González explicó que los jóvenes de secundaria y bachillerato son quienes consumen más comida con ingredientes nocivos, ya que tienen mayor movilidad y poder de decisión sobre su economía, mientras que los niños de kínder y primaria dependen de sus padres para adquirir estos productos.
En un recorrido, 24 HORAS constató que en las afueras del Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec y el Centro Escolar Gustavo Díaz Ordaz, en la capital del estado, hay decenas de ambulantes vendiendo garnachas, tacos de carnitas, molotes, papas, tamales, dulces, paletas y otros productos con edulcorantes.
Además, frente a las puertas de estos planteles hay comercios establecidos como misceláneas, tiendas de autoservicio y taquerías, que ofrecen alimentos con grasas y bebidas azucaradas sin regulación.