Bajo consignas como ¡no al cablebús! y ¡el eccocidio no es progreso! ciudadanos y ambientalistas se manifestaron en contra del proyecto del “Cablebus”, que contempla la restitución de por lo menos 740 árboles ubicados en el Parque Juárez.


Durante la concentración y a lo largo de la marcha, los inconformes señalaron que las decisiones en materia de política pública se están tomando de manera “improvisada y sin formar parte de un programa integral de movilidad”. Afirmaron que actualmente la ciudad ya enfrenta problemas estructurales en el transporte público que deberían atenderse antes de impulsar nuevos proyectos.


Indicaron que no están en contra de toda obra de infraestructura; sin embargo, consideraron que intervenir un espacio con valor ambiental como el Parque Juárez representa una “afectación directa a áreas verdes y espacios recreativos que son indicadores clave de la calidad de vida urbana”.


En sus intervenciones, hicieron referencia a la Norma Técnica para la Protección, Preservación y Conservación de los Parques, publicada en el Periódico Oficial del Estado el 16 de marzo de 2018.

Explicaron que el Artículo 1 y el Artículo 8 establecen la protección obligatoria de la masa vegetal y la conservación de la fisonomía del parque, mientras que el Artículo 15 prohíbe la remoción de ejemplares arbóreos sin un dictamen físico-sanitario individual.


Esto, señalaron, significa que la autoridad debe demostrar técnicamente que cada árbol presenta una condición que justifique su retiro, y que no puede removerse por razones estéticas o por necesidades propias de la obra.


Subrayaron que la pérdida de servicios ambientales como la regulación de temperatura, la captación de contaminantes y la generación de sombra ocurre dentro del polígono del parque, por lo que la compensación debería garantizar la permanencia de la vegetación en ese mismo espacio.


Ya en el Zócalo de Puebla, los manifestantes realizaron un posicionamiento en el que recordaron que lo que se plantea como restitución de árboles, no garantiza que estos sobrevivan ya que cambiarlos de lugar provoca que pierdan parte de su sistema.
Además, argumentaron que un parque público brinda acceso universal a cualquier persona en cualquier momento, mientras que un sistema de transporte como el Cablebús no necesariamente garantiza acceso para todos los sectores de la población.


Finalmente, exigieron a las autoridades transparentar los estudios de impacto ambiental, abrir espacios de diálogo con especialistas y ciudadanía, y revisar a fondo la viabilidad jurídica y ambiental del proyecto antes de continuar con su ejecución.

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