Las carreteras de Puebla se han convertido en auténticos focos rojos de inseguridad, donde los asaltos con violencia continúan en aumento y afectan directamente a automovilistas, transportistas y trabajadores que dependen de estas rutas.
El caso más reciente expone la gravedad del problema: una enfermera del IMSS-Bienestar perdió la vida tras un ataque armado en la carretera federal Puebla-Tehuacán, a la altura de Amozoc. La agresión ocurrió durante un intento de asalto, dejando además a dos personas heridas. Este tramo ha sido señalado reiteradamente en redes sociales como una zona de alto riesgo, donde grupos delictivos operan con tácticas agresivas, incluyendo disparos para obligar a detener los vehículos.
Otro punto crítico es la autopista Amozoc-Perote, considerada estratégica por su conexión con Veracruz. En este corredor, un trailero fue asesinado recientemente, lo que confirma el incremento de la violencia carretera. Los tramos cercanos a Libres y Cuapiaxtla concentran múltiples denuncias por robos, especialmente durante la noche y madrugada.
La situación se agrava en la autopista México-Puebla, históricamente identificada por su alta incidencia tanto en accidentes como en hechos delictivos. Este panorama genera creciente preocupación entre quienes transitan diariamente, especialmente trabajadores que no tienen alternativa de movilidad.
Aunque las autoridades han desplegado operativos, la inseguridad en carreteras persiste, evidenciando una problemática que continúa sin solución efectiva.
Con Información de Quadratin
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