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Duermen en cartones en plena calle a las afueras del centro de acogida a la espera de ser alojados, mientras voluntarios les reparten comida, agua y mantas en Nueva York. Es la situación de los migrantes que llevan más de una semana en la Gran Manzana sin recibir respuesta. Algunos otros duermen en butacas en un salón del hotel.

“No hay espacio” y la crisis migratoria “no va a mejorar”, advirtió a principio de semana el alcalde de Nueva York, el demócrata Eric Adams, cuya ciudad da techo y comida a 107 mil 900 personas en 194 albergues municipales y hoteles habilitados.

De ellos, 56 mil 200 son solicitantes de asilo, de los más de 95 mil 600 llegados a la ciudad en el último año, la mayoría venezolanos y centroamericanos.

Según la alcaldesa adjunta Anne Williams-Isom, la semana pasada fueron inscritos en el sistema 2 mil 300 nuevos solicitantes de asilo, lo que a su juicio, es “insostenible”.

Las autoridades demócratas neoyorquinas, que en las últimas semanas han tratado de disuadir a los migrantes de venir a la Gran Manzana, dan prioridad a las familias con niños pequeños a la hora de conceder un alojamiento gratuito y han limitado la estancia máxima para hombres solos a 60 días.

“Podríamos hacer más con ayuda del gobierno federal”, dijo este miércoles a la prensa la alcaldesa adjunta, echando la pelota al gobierno del presidente demócrata Joe Biden.

En este lugar que recibió 56 millones de turistas el año pasado, las autoridades quieren evitar que se parezca “a otras ciudades donde hay carpas en cada calle”.

Además de barajar, según la prensa, instalar carpas en Central Park para recibir a migrantes, debajo de los puentes de las autopistas que atraviesan algunos barrios de la ciudad, como Brooklyn y Queens, las tiendas de campaña empiezan a ser parte del paisaje.

 

CON INFORMACIÓN DE AFP