El ex presidente de Quecholac, Néstor Camarillo, pasará a la historia como el dirigente que hundió al Partido Revolucionario Institucional (PRI), política y económicamente.

Hoy el PRI no vale nada, sus cuadros más importantes salieron huyendo, la mayoría de su estructura está con los partidos de la Cuarta Transformación y, económicamente, también ha sido saqueado.

A pesar de que Camarillo ha querido echar culpas, acusar guerra sucia y hasta un “ataque directo” en su contra. A pesar de que se ha encargado de propagar el eufemismo de que no se trata de una desbandada, sino de una limpia, él y todos en el círculo rojo sabemos que la dirigencia le quedó grande.

Y ¡cómo no! si llegó a la cima solo tras haber sido alcalde. Si la usó para hacerse de la diputación local plurinominal que hoy ostenta y de la primera fórmula al Senado para 2024, que ya se autorregaló.

El agandalle y la falta de experiencia es la que tiene a la militancia y a los cuadros más destacados decepcionados completamente del partido. Fuera de él.

Veamos ejemplos claros, porque de la debacle del PRI ya podría escribirse un libro.

Este 17 de enero se llevó a cabo el registro de candidatos a diputados federales y al Senado. Salvo Karina Romero Alcalá, todos los aspirantes son desconocidos, pura pipitilla, sin conocimiento para contender en una elección, incluyendo a Camarillo.

No sólo eso, al evento no fue ni Blanca Alcalá, a pesar de que su hija se registraba. Ni se diga otros cuadros que apenas hace unos años atiborraban el estacionamiento del Comité Directivo Estatal, como: Enrique Doger, Juan Carlos Lastiri, Melquíades Morales…nadie.

Ni los más de 50 presidentes municipales que, según el dirigente, todavía tienen en sus filas.

Pero hay otro saqueo que Camarillo operó desde su cargo, el económico.

Camarillo construyó una red de aviadores para sacar más de 115 mil pesos mensuales del partido desde que tomó protesta en septiembre del 2021. Lleva más de dos años saqueando al partido y se ha embolsado, solo en nómina de sus aviadores, casi 3 millones de pesos.

La red la construyó a través de su contador, Alejandro Molina. El conta se metió él, a su esposa, a sus dos hijos, a su hermana y a su hermano en la nómina del tricolor. Los contratos, que están en transparencia, revelan que en promedio cada uno gana 20 mil pesos mensuales.

Todos son aviadores, a ninguno se le ha visto en el edificio del PRI trabajando.

¡Imagínense! Si el dirigente del tricolor está tan necesitado como para saquear al partido con algo tan básico como los sueldos…cómo va a sostener el discurso de rectitud alrededor de las acusaciones en su contra por la venta de candidaturas.

Diría mi mamá, el que se roba a una oveja “por necesidad”, es capaz de robarse al rebaño entero con facilidad.

Por VIRIDIANA LOZANO ORTIZ

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *