La historia de la Selección Mexicana en las Copas del Mundo no sólo se cuenta con goles, derrotas y hazañas deportivas. También queda marcada en cada uniforme que ha vestido el Tri desde su debut en Uruguay 1930, cuando el equipo sorprendió usando un color completamente distinto al actual: el tradicional guinda.
Durante sus primeras participaciones mundialistas, México mantuvo ese tono oscuro con diseños tipo polo y camisas con botones, una imagen muy diferente a la identidad moderna del combinado nacional. Fue hasta Suecia 1958 cuando apareció por primera vez el icónico verde bandera, inspirado en uno de los colores patrios y asociado con la esperanza.
A partir de entonces, el uniforme verde se convirtió en un símbolo del futbol mexicano, aunque tuvo excepciones como Inglaterra 1966, torneo en el que el cuadro nacional volvió temporalmente al guinda por cuestiones de “formalidad”. Sin embargo, el color verde regresó con fuerza en México 1970, Mundial histórico donde el Tri alcanzó por primera vez los cuartos de final.
Con el paso de las décadas, los jerseys evolucionaron junto con las tendencias globales. En los años 90 aparecieron estampados geométricos y referencias culturales como la famosa Piedra del Sol en Francia 1998, uno de los diseños más recordados por los aficionados.
En los torneos más recientes, la Selección apostó por detalles minimalistas, patrones inspirados en símbolos mexicanos y cambios modernos en el acomodo del escudo. Para el esperado Mundial 2026, donde México será anfitrión junto a Estados Unidos y Canadá, el uniforme retomará elementos históricos y culturales que buscan conectar nuevamente con la identidad nacional.
Así, cada playera del Tri no sólo representa una época futbolística, sino también una parte de la memoria colectiva de millones de aficionados mexicanos.

