A menos de un mes del arranque del Mundial 2026, la política migratoria de Estados Unidos ya se convirtió en uno de los temas más polémicos alrededor del torneo. Aunque autoridades estadounidenses prometieron que agentes de ICE no realizarán operativos dentro de los estadios, el verdadero obstáculo para millones de aficionados comenzó mucho antes: el acceso al país.
La justa mundialista iniciará el próximo 11 de junio en el Estadio Azteca, donde México enfrentará a Sudáfrica. Sin embargo, el foco internacional apunta hacia territorio estadounidense, que albergará 78 de los 104 partidos programados, incluyendo encuentros clave en ciudades como Miami, Houston y Los Ángeles.
El problema radica en las nuevas medidas impulsadas por el gobierno de Donald Trump, que endurecieron el ingreso para ciudadanos de decenas de países. Desde 2025 permanecen vigentes restricciones migratorias contra 39 naciones, afectando directamente a aficionados de selecciones clasificadas como Irán, Haití, Senegal y Costa de Marfil.
A esto se suma el polémico Visa Bond Program, activo desde abril de 2026, que obliga a ciertos viajeros a pagar fianzas de hasta 15 mil dólares para obtener visas temporales. La medida impacta especialmente a aficionados africanos que buscan asistir al torneo.
Además, consulados estadounidenses aplican ahora revisiones más estrictas, incluyendo monitoreo de redes sociales y cuestionarios relacionados con solicitudes de asilo. El endurecimiento ocurre mientras los centros de detención migratoria reportan cifras récord de personas retenidas por ICE.
Así, el evento deportivo más importante del planeta también enfrenta una creciente discusión sobre derechos migratorios, seguridad y acceso internacional, en un contexto donde el futbol y la política vuelven a cruzarse.

