En un contexto donde la tecnología redefine la convivencia, niñas y niños promotores de la seguridad han lanzado un mensaje claro en el marco del Día del Niño 2026: el mayor regalo no es material, sino el derecho a vivir con seguridad digital y sin miedo.

Desde Yucatán, menores como Noeli Guadalupe Peraza Chan y Gaspar Jesús Alcocer Fernández encabezan una nueva generación consciente de los riesgos que se esconden en redes sociales y videojuegos en línea. Ambos forman parte del programa Niños Difusores del DIF, desde donde impulsan acciones de prevención y promueven el respeto a los derechos de la infancia.

Su diagnóstico es contundente: el peligro ya no solo está en las calles, sino en los dispositivos móviles. La falta de supervisión en plataformas digitales expone a menores a situaciones de riesgo, donde el anonimato facilita engaños y संपर्कos peligrosos.

Entre sus principales advertencias destacan tres ejes clave: mantener un perfil bajo en redes sociales, evitar interacción con desconocidos en videojuegos online y desactivar la geolocalización, considerada un “enemigo silencioso”.

Lejos de percibir la supervisión como una limitante, estos jóvenes la posicionan como una herramienta de protección. “No es control, es cuidado”, subrayan, insistiendo en la corresponsabilidad entre familias, comunidad y autoridades.

Mientras en zonas rurales la seguridad se construye desde la cercanía social, en entornos urbanos la confianza recae en sistemas de vigilancia. Sin embargo, el riesgo digital es transversal y exige atención inmediata.

Con talleres, brigadas comunitarias y foros, estos promotores buscan generar conciencia colectiva. Su mensaje apunta a un cambio urgente: entender que el autocuidado digital infantil es hoy la primera línea de defensa en un entorno cada vez más conectado.

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