AFP | Judíos, cristianos y musulmanes enfrentan restricciones simultáneas en sus principales santuarios en Jerusalén.

La guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán provocó restricciones inéditas en Jerusalén. Los principales sitios sagrados del mundo enfrentan límites de acceso simultáneos y severos.

La Iglesia del Santo Sepulcro, el Muro de las Lamentaciones y la mezquita de Al-Aqsa operan bajo esquemas de seguridad. Esta medida coincide con la Semana Santa.

El Patriarca Latino, Pierbattista Pizzaballa, denunció un grave precedente tras ser interceptado por la policía. No pudo celebrar inicialmente el rito del Domingo de Ramos.

Por su parte, el Muro de las Lamentaciones registra una asistencia mínima histórica. El custodio del sitio, Shmuel Rabinowitz, lamentó profundamente el aspecto actual del lugar.

La mezquita de Al-Aqsa suma catorce días de bloqueo consecutivo durante el Ramadán. Es el cierre más prolongado registrado en casi seis décadas de historia.

Las autoridades limitan el aforo a solo 50 personas por confesión religiosa. Argumentan que la falta de refugios antiaéreos dificulta una evacuación masiva ante posibles ataques.

La comunidad internacional reaccionó con preocupación ante la falta de libertad de culto. Países como Francia e Italia exigieron garantías para todos los fieles creyentes.

El Papa León XIV condenó la violencia durante su mensaje dominical. Afirmó que la oración no es compatible con quienes promueven la guerra y el dolor.

Desde México, la Conferencia del Episcopado manifestó su solidaridad con las víctimas. Hicieron un llamado urgente al cese de hostilidades en toda la región afectada.

La situación en Tierra Santa permanece tensa mientras avanza el calendario religioso. Se espera información oficial sobre la apertura de corredores seguros para los peregrinos.

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